Y aquí voy de nuevo… Un vicio que creí haber quitado de mi vida con otro, yo me aventuré a amarlo y ya no sales de mi cabeza desde ese 23 de agosto. Todo partió en mi departamento de la calle dieciocho, aquel en que no habían más que risas y sonrisas, hablamos como si nos conociéramos de toda la vida, sentados en mi cama dos extraños, que se esperaron toda la vida y eran uno solo en todo momento. Eran tardes de coquetearnos mutuamente, de sentir que no había situaciones iguales para el mundo que tenían en la cabeza, ahí empezó el amor, un amor que estaba destinado, con cada palabra, cada mirada. Pasan los meses y aún está intacto el sentimiento, yo siento que no hay quien me mire como tú, quien me acaricie el rostro mirándome con una profundidad que no acaba. Eran tardes soleadas pero frías, en el cual todo se borraba de la nada, no quiero vivir de recuerdos… Quiero vivir a su lado toda la vida, quiero verlo despertar y que me diga cuanto me ama. Creo en que de verdad el amor supera todo, solo me vasta esperar que tu también lo creas y podamos amarnos con el espíritu tal cual al primer día, sin obstáculos, sin miedos… No hay algo que quiera más que vivir a su lado.